Cada día que pasa la decisión que ha tomado el Govern del hexapartito de cerrar indefinidamente el servicio de Metro de la ciudad se antoja absolutamente desproporcionada. Los responsables de la conselleria que gestiona el nacionalista Biel Vicens parecen empeñados en conseguir lo contrario del objetivo que persigue este departamento en el que las Obras Públicas han sido sustituidas por la Movilidad. La muralla de bloques de cemento que se ha levantado a la entrada de las estaciones de Vía Asima resume simpolicamente su objetivo.
El Govern, en lugar de levantar un muro a la entrada del Metro debería hacer todo lo razonablemente posible para garantizar su puesta en marcha cuanto antes. No tenemos suerte con nuestros políticos que pierden el horizonte del servicio público en sus luchas.
La diputada del PP y ex-consellera de Obras Públicas y Transportes, Mabel Cabrer, afirmó que asumirá "toda la responsabilidad que haga falta". Preguntada Catalina Cirer por el cierre indefinido del Metro, dijo que sus actuales responsables políticos han tenido tiempo suficiente para planificar una solución concreta y no optar por cerrarlo, que es la solución más fácil.